Austria - Segunda Parte


El Parque Nacional de Hohe Tauern, el más extenso de Europa central, alberga 30 picos de más de 3.000 metros de altitud, glaciares y pueblos con tradicionales casas de madera. La carretera de Grossglockner, lo atraviesa de norte a sur, y ofrece las vistas más  hermosas. 

El monte Grossglockner, con 3.797 metros de altitud, es el pico más alto de Austria y sobresale entre las numerosas cimas del Parque Nacional de Hohe Tauern. Alrededor de esta cúpula de nieves eternas se abre un escarpado territorio formado por los distintos valles que la fusión de los glaciares ha ido labrando en las faldas de los Alpes Orientales. 

El Hohe Tauern, creado en 1981, se reparte entre las provincias de Tirol, Carintia y Salzburgo y está atravesado por la carretera del Grossglockner, que culmina en el pueblo de Heiligenblut. La aguja de su iglesia del siglo XV destaca en el horizonte, en su interior guarda un frasco con la sangre sagrada de Cristo o ‘heligenblut’, que da nombre a la comunidad. 

Una buena forma de adentrarse en el Hohe Tauern es elegir la población de Zell am See, 50 kilómetros en el sur de Salzburgo. Aquí, en verano, los bañistas conviven con esquiadores y alrededor del lago Zeller See abundan las ‘gasthoff’, hostales familiares donde el trato cordial y el confort son la marca de la casa. 

La excursión al Schmittenhöhe, un pico que domina la ciudad y al que se sube en teleférico, es una de las propuestas más atractivas y la condición previa para disfrutar de la panorámica de treinta colosos con más de 3.000 metros de altitud que se observan desde el sendero de Pinzgauer. 

Partiendo de Zell am See y siempre hacia el oeste, el primer valle que se encuentra es el que recorre la mítica ruta Grossglockner, una carretera alpina que se retuerce siguiendo el trazado de la vía comercial que llevaba a Italia en la Edad Media. Se concluyó en el año 1935 gracias al esfuerzo de 3.000 hombres, y todavía hoy queda cerrada al tráfico durante todo el invierno a causa de la nieve. 

Otra de las grandes rutas de la reserva es la carretera de Felberntauern, que corre paralela a la Grossglockner, pero más al oeste, en la provincia de Tirol, y rodea la mole del Grossvenediger y sus ingentes masas de hielo, como el glaciar Schlaten. 

El último atractivo indispensable del parque nacional queda justo al otro lado del Grossvenediger (3.674 m), pero la imponente muralla de montañas obliga a retroceder para recuperar la carretera principal en Mittersill y, de paso, disfrutar de la visión de los muchos establos taraceados como relojes de cuco gigantes, construidos para dar cobijo a las reses en lo más crudo del invierno. 

Sus formas imaginativas entretienen la mirada hasta llegar a Krimml, donde un espacioso aparcamiento sugiere abandonar el coche y tomar el sendero que lleva a lo alto de las famosas cascadas. Están formadas por tres grandes caídas y tienen un desnivel de casi 400 metros, son las más altas de Europa, pero adaptando el ritmo y con la ayuda de un buen bastón, la excursión es apta para todos los públicos.

En el sur de Austria se extiende el Parque Nacional de Hohe Tauern, el más extenso de Europa central. Repartido entre las provincias de Tirol, Salzburgo y Carintia, alberga 30 picos de más de 3.000 m de altitud, entre los que se halla el Grossglockner, techo del país. Para contemplar las mejores panorámicas del parque lo mejor es recorrer la carretera alpina Grossglockner en coche, moto o bicicleta. 


Esta vía arranca en la localidad de Zell Am See, desde donde también parten los autobuses que dejan en la entrada del parque, y finaliza en Heiligenblut, tras recorrer un sinuoso trazado de 48 km, a una altitud media de 1.500 m.  Dispone de áreas de aparcamiento y miradores que son puntos de partida de una amplia red de senderos. La carretera está abierta de mayo a finales de octubre y se requiere el pago de un peaje. 

La ciudad de Zell Am See es el destino alpino más importante del país y la puerta de acceso por el norte al Parque Nacional de Hohe Tauern. Si en invierno sus pistas lo convierten en uno de los destinos de esquí más frecuentados, en verano es el paraje idóneo para explorar sus senderos de alta montaña y realizar actividades acuáticas en el lago Zeller, situado junto a la ciudad y enmarcado por picos nevados. Entre las excursiones más recomendables se halla el ascenso en teleférico al pico Schmittenhöhe, de vistas espléndidas, y al glaciar Kitzsteinhorn.


Glaciar Parterze es el mayor campo de hielo del Parque Nacional Hohe Tauern está situado en el corazón de la reserva. Cada temporada atrae a centenares de viajeros que acuden para caminar por su impresionante lengua de hielo, que mide más de diez kilómetros de longitud.


Dentro de los límites de la reserva se pueden visitar típicas aldeas alpinas. En la zona este se halla Heiligenblut, que además de ofrecer infraestructura para la práctica del esquí, cuenta con 60 km de pistas, conserva vestigios medievales y una iglesia del siglo XV.  El pueblo de Obermauern, en el valle de Felberntauern, que se extiende en el sudoeste del parque, también destaca por su belleza y por sus equipamientos turísticos. Se trata de una villa ideal para relajarse, practicar senderismo y montar en bicicleta; dispone de100 km de caminos señalizados por los montes y lagos que la rodean.

La visita a las magníficas Cascadas de Krimml son una de las excursiones más populares del parque nacional austriaco. Están fraccionadas en tres saltos de agua, que conforman una caída de 380 m. Es una de las más altas de Europa y también de las más caudalosas, con mil litros por segundo. Para acceder a su punto más alto se puede conducir hasta un aparcamiento gratuito, a partir del cual se inicia un sendero señalizado que cuenta con miradores y bancos para descansar. 








Eisriesenwelt (literalmente ‘Mundo de los gigantes de hielo’) es un sistema de cuevas situado en los macizos de Tennen, cerca de Werfen. Cuenta con una longitud total de 42 km, lo que la convierte en la mayor cueva de hielo del mundo, motivo por el cual hoy en día es un destino muy popular para los excursionistas. La entrada de la cueva está a más de 1000 metros de altitud, por lo que subir andando lleva unas 3 horas. Hay un funicular, una cabina colgante que vuela sobre las copas de los árboles desafiando al vértigo.



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