Italia - Cuarta Parte
La Campania, situada en la parte meridional de Italia, se extiende por la vertiente del mar Tirreno, desde la desembocadura del Garigliano hasta el Golfo de Policastro. Las islas del golfo de Nápoles, Capri, Isquia y Procida son auténticas obras maestras de la naturaleza. El monumento natural que domina de forma imponente esta tierra es el Vesubio, oscuro y misterioso, amado por su belleza y temido por su potencia. Y después Nápoles, conocida en el mundo por la intensidad y la pasión de su música que, al igual que la ciudad, mezcla aspectos cultos y populares, sagrados y profanos, alegres y melancólicos.
El monte Vesubio es un volcán activo situado frente a la bahía de Nápoles y a unos nueve kilómetros de distancia de la ciudad de Nápoles. Se encuentra en la provincia de Nápoles, perteneciente a la región italiana de la Campania. Tiene una altura máxima de 1.281 msnm y se alza al sur de la cadena principal de los Apeninos.
Sorrento está situada sobre
una terraza de toba (roca volcánica) sobre un acantilado. En este
rincón del paraíso, costas abruptas e inaccesibles se alternan con
pequeñas y escondidas playas que dan vida a un paisaje único. Hoy las zonas más inaccesibles están
formadas por una serie de terrazas que van descendiendo hacia el mar,
utilizadas para cultivar cítricos, olivos y vides. Son los jardines de
los que emanan los embriagadores perfumes de naranjos, limones y
azahar. Visitar lugares como Paestum, Herculano, Pompeya y Torre Annunziata y la Cartuja de Padula o el Palacio Real de Caserta será una experiencia inolvidable, como de otro tiempo.
En imagenes Ravello, Capri, y el Yacimiento arqueológico de Paestum - Salerno.
Situados en el centro meridional de Italia, los Abruzos se extienden
desde el corazón de los Apeninos hasta el mar Adriático, a través de un
territorio predominantemente montañoso y salvaje. En la alta
montaña, entre cumbres impolutas y paredes rocosas surgen localidades
turísticas y complejos equipados para el esquí y los deportes de
invierno como Pescasseroli, Rivisondoli y Roccaraso. El escenario
natural de los picos elevados e inaccesibles del Gran Sasso, los Monti della Laga y la Majella descienden luego hacia un amplio sistema de colinas, para llegar por fin a la costa adriática.
El recorrido desde el Gran Sasso hasta el mar atraviesa territorios ricos en historia, tradiciones y testimonios artísticos que no dejan nunca de sorprender a sus visitantes. Entre las montañas y colinas se encajan estrechos valles y rutas históricas naturales, entre los que destacan el escenográfico y sugestivo Valle del Aterno, plagado de antiguos burgos.
Son numerosas las reservas naturales, como el Parque nacional de los Abruzos, el Parque del Gran Sasso y Montes del Laga o
el de la Majella, que garantizan la protección de especies vegetales y
animales típicas de la zona como el águila real, el lobo y el oso
marsicano.
El litoral de los Abruzos se
caracteriza por largas y arenosas playas en la parte septentrional,
mientras que al sur predominan las playas de guijarros. Están llenos de
encanto los pequeños pueblecitos del interior, los monasterios y los
castillos de la región, que son objeto de muchas y variadas rutas
turísticas en la región más verde de Italia.
Cerdeña,
es una isla que sorprende al visitante con sus contrastes naturales, las
luces y los colores de una región de antiguas tradiciones en una
naturaleza virgen y salvaje. Situada en el corazón del Mediterráneo,
con un territorio principalmente montañoso, sin altas cumbres, Cerdeña
regala al visitante un ambiente natural único, suave y rudo al mismo
tiempo.
El mar reina con sus colores y se insinúa en las calas escondidas a lo largo de la costa, y en las playas, en las localidades más frecuentadas. La Costa Esmeralda, cuenta con una pequeña joya como Porto Cervo, por poner sólo un ejemplo. Porto Vecchio es considerado el puerto turístico mejor equipado del Mediterráneo. Porto Rotondo es también una localidad famosa, frente al Golfo de Cugnana, con numerosas plazas y villas situadas en una magnífica naturaleza.
Entre sus maravillas, Cerdeña ofrece al visitante los complejos nurágicos esparcidos por todo el territorio: son monumentos únicos en el mundo que sirven de testimonio de una cultura antigua y misteriosa, que va del siglo XV al VI a.C. Los nuraga, construidos con grandes bloques de piedra, se desarrollaron entorno a una torre central en forma de tronco de cono, que transmite solidez y potencia. Se trata de yacimientos arqueológicos donde aún hoy se pueden encontrar signos de antiguos rituales y de la vida doméstica. Entre todos ellos, el complejo de Barumini, en la provincia de Cagliari, figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Entre sus maravillas, Cerdeña ofrece al visitante los complejos nurágicos esparcidos por todo el territorio: son monumentos únicos en el mundo que sirven de testimonio de una cultura antigua y misteriosa, que va del siglo XV al VI a.C. Los nuraga, construidos con grandes bloques de piedra, se desarrollaron entorno a una torre central en forma de tronco de cono, que transmite solidez y potencia. Se trata de yacimientos arqueológicos donde aún hoy se pueden encontrar signos de antiguos rituales y de la vida doméstica. Entre todos ellos, el complejo de Barumini, en la provincia de Cagliari, figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Sicilia es la isla más grande de Italia, separada del continente por el estrecho de Messina y bañada por el Mar Jónico, el mar Tirreno y el Mediterráneo. Es
una de las joyas del sur de Italia, que se puede descubrir, conocer
y vivir a través de una serie de rutas alternativas que, dependiendo de
los gustos y necesidades, se pueden desarrollar a través de la
naturaleza, la historia o la tradición.
En esta tierra, el Mediterráneo ofrece escenarios, olores y sabores únicos e intensos que sólo una naturaleza incontaminada es capaz de ofrecer. Un ejemplo de ello son las islas que rodean Sicilia: Lípari, Egadas, Pelagias, Pantelleria y Ustica. Sin olvidar a sus volcanes, símbolos de su naturaleza exuberante, algunos de los cuales se encuentran activos, como el Etna y el de Strómboli.
Quisiera quedarme porque me faltan la mayoría de las ruinas arqueológicas y los museos, pero debo continuar con la promesa de regresar. Hermosísimo país, deben estar orgullosos.
Esta es una de las islas más hermosas y serenas de Italia, un lugar que esconde una historia tenebrosa detrás, una leyenda que la gente de la zona ha convertido en maldición y que, a pesar de su belleza, hace que permanezca actualmente deshabitada.
La isla se encuentra a unas cuantas brazadas frente a la costa de Posillipo, en el parque arqueológico sumergido de Gaiola, en el Golfo de Nápoles. Y es en realidad un grupo de dos islotes muy pequeños. Uno de los islotes tiene una gran villa residencial y el segundo, que se encuentra a unos cuantos metros, está deshabitado y se conecta con el primero a través de un enigmático puente de roca en arco.
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