Grecia - Tercera Parte


Un viaje a Grecia, necesariamente debe incluir un paseo por sus famosas ruinas. En Rodas se levantaba el coloso de Rodas, una de las siete maravillas de la antigüedad. El coloso representaba a Helios, dios del sol y estaba colocado en la entrada del puerto de Rodas.  Sus 37 metros de altura permitían que los barcos pasaran por debajo de sus piernas abiertas.

La gigantesca estatua fue construida por el escultor de Rodas, Cares de Lindos que necesitó doce años para terminarla. La base era de mármol blanco y la estructura fue gradualmente levantada con acero y piedra sobre los que se depositaban capas de bronce. El coloso sólo se mantuvo en pie durante 56 años porque fue derribado por un terremoto en el año 227 a.C. Esto es lo que queda de el.


El Asclepeion de la isla de Cos, al que la isla debía su fama, estaba situado en las proximidades de la ciudad en un bosque consagrado a Apolo. En su forma definitiva, el santuario constaba de cuatro terrazas sostenidas por muros de sillares y unidas entre sí por escalinatas de mármol. 

En la terraza más alta, rodeada en tres de sus lados por un pórtico dórico, se hallaba el templo del dios, con 6 columnas en la fachada y 11 en los lados cortos, de orden dórico, erigido en época helenística. En la terraza siguiente se hallaba el altar, reestructurado en el siglo II a. C., con una escalera en el centro y una columna de mármol de orden jónico, al que flanqueaban un templete (el más antiguo consagrado a Asclepio) y otro de época romana, probablemente dedicado a Apolo.


En la terraza ulterior se encontraba el grandioso conjunto del hospital, constituido por pórticos en tres de sus lados que conducían a unas habitaciones rectangulares utilizadas seguramente para hospedar a los peregrinos que visitaban el santuario para someterse a curas terapéuticas.

La Acrópolis, el afloramiento de roca, coronada por el templo de Atena o el Partenón. Lo magnifico de una visita a la Acrópolis es sin duda la vista que presenta a lo largo de todo el día, ya sea bien temprano a la mañana o mas cerca del ocaso, podemos apreciar en todo su esplendor tan maravilloso lugar.  


La Acrópolis de Atenas puede considerarse la más representativa de las acrópolis griegas. La acrópolis era, literalmente, la ciudad alta  y estaba presente en la mayoría de las ciudades griegas, con una doble función: defensiva y como sede de los principales lugares de culto. La de Atenas está situada sobre una cima, que se alza 156 metros sobre el nivel de mar. También es conocida como Cecropia en honor del legendario hombre-serpiente, Cécrope, el primer rey ateniense.

Las ruinas del templo de Poseidón, construido en el siglo V a. C. sobre las ruinas de un templo construido en el período arcaico, están encaramadas sobre el mar a una altura de casi 60 metros. Las columnas del templo tienen 6,10 m de altura, con un diámetro de 1 metro en la base y 79 centímetros en lo alto. Sus estrías, menos de lo habitual, (16 en lugar de 20), eran para resistir la acción erosiva del aire del mar. La piedra fue extraída de la cercana Agrileza. El poeta inglés Lord Byron grabó su nombre en una de las columnas. 



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