Eslovaquia


Eslovaquia posee varias características que la hacen un país atractivo desde el punto de vista del turismo. Posee numerosos centros de deportes de invierno, ciudades históricas, pintorescos castillos, cuevas, únicas iglesias de madera, parques nacionales y otras riquezas y paisajes naturales.

Una de las principales atracciones de Eslovaquia son los Montes Tatras (que se dividen en las Altas Tatras y las Bajas Tatras), que son la zona más elevada de los Cárpatos. Allí se pueden observar interesantes especies autóctonas de fauna y flora, además de ofrecer numerosas opciones para la práctica del esquí, caminatas por la montaña y escalada en roca. 

El lago Štrbské pleso es una formación glacial situada en la parte sur de los Altos Tatras. Se originó hace mas de 10 000 años en el lugar donde se encuentran dos valles: Furkotská dolina y Mlynická dolina al pie de las montañas de Solisko. Se encuentra a 1346 metros sobre el nivel del mar, tiene un área de 19.76 hectáreas, mide 640 metros de largo por 600 metros de ancho y tiene una profundidad máxima de 26 metros.
  

Bratislava, la capital, está siendo descubierta por los turistas que hasta hace poco la dejaban de lado. La ciudad, fue ciudad de coronación de los reyes húngaros durante casi 300 años, fue la ciudad preferida de María Teresa de Austria. El casco antiguo de la ciudad es todo zona peatonal, lleno de palacios, fuentes y estatuas, con cafes y terrazas en sus calles.  

El edificio más polémico en Bratislava es el Puente Nuevo. Debido a su diseño único y la arquitectura etérea (Restaurante OVNI y la vista teracce en la altura de 95 m sobre el nivel del río) fue la construcción de puente más anunciada del siglo XX.
 
Eslovaquia, con sus mas de 5000 cuevas, tiene un paisaje subterráneo inigualable. Este hecho fue reconocido por la UNESCO al inscribir las cuevas del Carst eslovaco junto con las del aggtelek húngaro como patrimonio de la humanidad. Dentro de las cuevas con acceso al público mas impresionantes de Eslovaquia están la cueva de hielo de Dobšina, la cueva de Aragonita de Ochtina (la única en el mundo con acceso al público) y la cueva cárstica de Domica. La cueva Dobšina es una de las cuevas mas visitadas de Eslovaquia. 


En el oriente de Eslovaquia se encuentran las ruinas muy bien conservadas de un majestuoso castillo, el castillo de Spiš, el cual fue el centro administrativo y militar de esta región. Es un lugar que merece la pena visitar.  Se encuentra a 634 metros sobre el nivel del mar, sobre una montaña de rocas cálcareas que sobrepasa el terreno circundante en unos 200 metros.

El castillo es un testigo del desarrollo de la arquitectura entre el s. XII y el s. XVIII, siendo uno de los más grandes de Europa central (tiene un área de 41 426 m2). El castillo junto con las construcciones religiosas aledañas (Spisská kapitula) está inscrito como patrimonio cultural de humanidad por la UNESCO.


Los Cárpatos atraviesan toda Eslovaquia formando una media luna, luego pasan por Polonia, Ucrania y terminan en Rumania. Los Pequeños Cárpatos son la primera parte de los Cárpatos, se extienden por unos 60 km a partir de Bratislava. Las montañas más altas sólo tienen un poco más de 700 metros de altura. Los castillos agrupados en la Región de los Pequeños Cárpatos son aquellos que se encuentran en las laderas del sur y del oriente.


El castillo de Bojnice es uno de los castillos más bellos y más antiguos de Eslovaquia. El castillo se recuerda en escritos desde el año 1113. El Castillo original era de madera y fue construido en el lugar de una construcción aún anterior. En el s. XIII se construyó un castillo de piedras de la familia Poznaò.

 
El Pequeño Danubio es un río de planicie, es una rama del río Danubio de 128 Km de longitud. Junto con el Danubio limitan la Isla de Žitny, que es la isla fluvial mas grande de Europa. El Pequeño Danubio se mueve lentamente por infinidad de meandros. El Pequeño Danubio se separa del Danubio en Bratislava, cerca de Kolárovo se une al río Váh y junto con éste en Komarno regresa al Danubio. 

Al Pequeño Danubio se unen los riachuelos de Čierna Voda y el de Klatovsky. En el Pequeño Danubio se mantienen molinos de agua en Jahodná, Tomašikov, Jelka y Dunajská Klátová. De vez en cuando pueden ser visitados por los turistas, sobre todo el de Jelka donde hay un pequeño museo.


  

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